Alejandro Bonilla Rojas

 “Animador e ilustrador costarricense, nacido en 1989”

1. ¿Qué talento desearías tener?

Me gustaría tener disciplina. Creo que los talentos son algo que uno puede aprender a desarrollar a través del interés y la práctica y la diferencia entre cada persona está en las afinidades distintas que tiene. Yo soy bueno para dibujar e imaginar historias desde lo gráfico o sonoro, pero me cuesta tener disciplina, ese es el talento que me gustaría que me saliera con más facilidad, poder ponerme atención, saber controlarme y ponerme metas, suena bien. 

2. ¿Cuál es el mejor recuerdo que tenés de tu infancia?

Tengo muchos, la infancia es algo que pasé muy bien y constantemente recurro a la memoria para traer de vuelta algún momento memorable. Uno que no fue tan bueno es cuando tenía tal vez tres años y salí corriendo a abrazar a mi mamá y me caí en un hueco de esos que hay en los talleres de reparación de carros, donde los maes se meten para revisar y trabajar el carro desde abajo, todo se me nubló y durante muchos años tuve miedo a las alturas. 

3. Si sólo pudieras llevarte un disco de música al fin del mundo, ¿cuál te llevarías?

Seguro me llevo Vida de Sui Generis, ese lo escuchábamos en la casa de mis papás desde que éramos muy pequeños y me trae recuerdos de jugar durante la noche tirado en el suelo, luego remodelaron la casa un par de veces y aunque mis papás todavía viven ahí ya no es esa misma. El fin del mundo suena como un lugar parecido al recuerdo de la casa de uno cuando era pequeño. 

4. ¿Cómo se te ocurrió esta historieta?

Esta historia tiene muchos años, es una adaptación de una historieta no publicada que trabajé tal vez en el 2012 en un taller de historietas en la universidad. Para poder responder cómo se me ocurrió tengo que irme varios años atrás donde era alguien muy distinto a ahora, en ese entonces me interesaba más jugar con historias de humor negro y tratar de armar sentido de un montón de absurdos e irreverencias que hicieran gracia precisamente por estar en el borde de lo posiblemente ofensivo. Esta historia actual (la del 2018) sí tiene algo de eso, pero también cambió mucho según lo que me interesa ahora, pensaría que la historia y la gráfica trataron de ser lo más limpias posibles y aún sigue todavía lo del humor negro pero ahora quisiera que fuera más punzante, menos una broma y más una razón de apreciar ideas oscuras dentro de uno. La historia en sí se me ocurrió viendo un programa de tele donde un mae se tragaba un huevo de pato que tenía un feto de pato bastante crecido adentro. 

5. ¿Qué disfrutaste más: dibujar o hacer los diálogos/textos?

Disfruté muchísimo hacer los dibujos y eso es algo que me sorprendió, los textos me costaron bastante y todavía al final continuaba editándolos y cambiando la diagramación para componerlos de forma distinta. Sin embargo se siente bien ver los textos en armonía con los dibujos, aportando otro nivel de lectura y no sólo rellenando espacios vacíos.

6. ¿Tenés alguna viñeta favorita?

En Huevos de Tortuga? me gusta mucho la viñeta de la Nena Zombie con los anteojos de Rayos X justo cuando va a mirarle la panza al protagonista, en especial viendo todas las páginas en thumbnail esa resalta por el gran contraste que tiene, es un dibujo que me gusta cómo salió y cumple una función bien importante de dar interés a la página #3 que es la pura mitad del cómic, siento que en general me cuesta mantener interesante ese momento a la pura mitad de la historias y esta vez salió muy bien. 

Alejandro Bonilla Rojas.